DISARTRIA

LAS DISARTRIAS

El habla es una de las conductas más complejas desarrolladas por los seres humanos. Para que la producción oral se realice con normalidad se necesita un control adecuado de la respiración y de la musculatura de la laringe, faringe, paladar, lengua y labios.

La disartria se puede definir como una alteración de la articulación del habla debida a lesiones en el sistema nervioso central, así como a enfermedades de los nervios o de los músculos responsables del habla.

Estas alteraciones en la articulación se manifiestan mediante omisión, sustitución, adición o distorsión de unos o más sonidos, afectando a la inteligibilidad de la expresión verbal. Además, a estas alteraciones se une la dificultad para mover los órganos bucales al realizar cualquier actividad como succionar o soplar. El caso más extremo y grave de la disartria sería la anartria o imposibilidad para articular correctamente los sonidos del habla (fonemas).

La evaluación de la disartria ha de ser minuciosa, ya que síntomas similares pueden proceder de trastornos muy distintos, además de incluir tanto la valoración del habla como la alteración de los músculos implicados en la respiración, laringe, velo del paladar, lengua, labios y mandíbula. En los pacientes con disartria los movimientos de los músculos del habla pueden estar alterados en la fuerza, direccionalidad, amplitud, tiempo o resistencia.

La disartria puede causar parálisis, debilidad y descoordinación de la musculatura oral, pudiéndose identificar seis tipos diferentes de disartria en función de la localización de la lesión en distintas zonas del Sistema Nervioso Central:

  1. Disartria flácida: se debe a un daño en las neuronas de los nervios craneales o de la médula espinal causado por infecciones, accidentes cerebrovasculares, procesos degenerativos o enfermedades congénitas. También los nervios craneales o espinales pueden afectarse por traumatismos, tumores, toxinas, procesos inflamatorios y enfermedades autoinmunes, carenciales o metabólicas. La lesión de algún componente de esta unidad motora inferior supone la alteración del movimiento voluntario, automático y reflejo, produciendo flacidez y parálisis con disminución de reflejos musculares, atrofia de las fibras musculares, debilidad al ejercitar la musculatura ocular y del cuello, posible alteración de la respiración, afectación de la lengua y de los movimientos del paladar, disminución del reflejo de náuseas, dificultades al deglutir, debilidad de las cuerdas vocales, paladar y laringe, voz ronca y poco intensa, hipernasalidad y articulación distorsionada de las consonantes.
  2. Disartria espástica: se debe a un daño en las vías de activación directa o indirecta desde la corteza al tronco cerebral y médula espinal, que puede estar causado por accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneales, esclerosis múltiple, encefalitis, tumores extensos o enfermedades degenerativas. Las lesiones de estas neuromas motoras superiores ocasionan debilidad y espasticidad en un lado del cuerpo, en los músculos distales de las extremidades, la lengua y los labios, resistencia al movimiento pasivo de un grupo muscular, reflejos de estiramiento muscular exagerados, presencia de reflejos patológicos como elevar el dedo gordo del pie con separación del resto de los dedos al estimular la planta del pie (signo de Babinski), afectación de la respiración y la fonación, con tono bajo y monótono y voz ronca, dificultades en la articulación y lentitud en el habla, producción de frases cortas con interrupciones tonales o de la respiración y alteración del control emocional con inicio repentino de llanto o risa excesivos y sin ningún motivo.
  3. Disartria atáxica: se debe a lesiones en el cerebelo, órgano que regula la fuerza, velocidad, duración y dirección de los movimientos ocasionados en otros sistemas motores, ocasionando hipotonía de los músculos afectados, alteración de la dirección, duración e intensidad de los movimientos, además de ser lentos y con fuerza inapropiada, posible irregularidad de los movimientos oculares, afectación de la fonación con una voz áspera, monótona y con escasas variaciones en la intensidad, distorsiones en la articulación del habla y alteraciones de la prosodia por énfasis en determinadas sílabas.
  4. Disartria por lesiones en el Sistema Extrapiramidal: constituido por los núcleos grises subcorticales y responsable de regular el tono muscular necesario para mantener una postura o cambiarla, organiza los movimientos asociados a la marcha y facilita el automatismo en los actos voluntarios que requieren destreza. Las lesiones en el sistema extrapiramidal pueden ocasionar dos tipos de disartria: 1) Hipocinética: caracterizada por movimientos lentos, limitados y rígidos, movimientos repetitivos en los músculos del habla, voz débil, articulación defectuosa y falta de inflexión, frases cortas, falta de flexibilidad y control de los músculos laríngeos, monotonía tonal y variabilidad en el ritmo articulatorio (enfermedad de Parkinson) y 2) Hipercinética: caracterizada por la posible afectación de forma sucesiva o simultánea de todas las funciones motoras básicas (respiración, fonación, resonancia y articulación), siendo imposible predecir su ocurrencia en el tiempo. Entre los trastornos más relevantes se encuentran:
  • Coreas: enfermedad del sistema nervioso caracterizada por movimientos involuntarios e irregularidades, lentos o rápidos, de uno o varios músculos. El tono muscular es bajo y existen trastornos en la coordinación. Estos pacientes presentan alteraciones del habla, distorsión de las vocales, uso de frases cortas, producción oral irregular y afectación de la prosodia.
  • Atetosis: es un trastorno neurológico caracterizado por movimientos involuntarios y lentos en la articulación, frecuentes problemas respiratorios y de fonación, voz áspera, habla distorsionada y tono monótono.
  • Temblor: es una forma rítmica de movimiento anormal que ocasiona, a veces, interrupciones en la emisión de la voz.
  • Distonía: se trata de un movimiento involuntario anormal, lento y sostenido que conlleva alteraciones en la prosodia, disminución en la altura tonal, inspiraciones audibles y temblor de la voz.
  1. Disartria mixta: es la forma más compleja de disartria, en la que la disfunción del habla es el resultado de la combinación de las características propias de los sistemas motores implicados, como en el caso de tumores, inflamaciones, traumatismos, accidentes cerebrovasculares, enfermedades degenerativas o desmielinizantes (esclerosis múltiple).

El tratamiento logopédico estará dirigido a corregir los defectos en la producción articulatoria de las palabras, ya sea por omisión, sustitución o deformación de los sonidos, para mejorar la articulación del habla, así como modificar los síntomas que influyen de manera significativa tanto en la inteligibilidad del habla como en la facilidad comunicativa de la persona.

Para modificar los síntomas que presenta un paciente es necesario intervenir en varios campos fundamentales, tales como la postura, el tono y la fuerza muscular, la mecánica respiratoria, las deficiencias laríngeas durante la fonación, el exceso de resonancia o hipernasalidad, los defectos en la articulación y la alteración de la prosodia.

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