Encuentran vasos sanguíneos de dinosaurio sin fosilizar

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Tras 80 millones de años, estos vasos sanguíneos de dinosaurio podrán ser estudiados por científicos.

Parece increíble que una estructura orgánica de estas características haya aguantado nada menos que 80 millones de años sin fosilizar en el fémur de este Brachylophosaurus canadensis.
Pero así es, la excavación de este ejemplar, llevada a cabo allá por 2007, reveló una pequeña muestra de lo que parecían varios vasos sanguíneos. Hasta ahora se pensaba que podrían ser un residuo de otro animal, sin embargo estudios recientes, afirman que se trata de material orgánico no fosilizado de un auténtico dinosaurio cretácico, y en estos momentos está siendo estudiado.

La evolución de las proteínas

El Brachylophosaurus es una especie de dinosaurio, que vivió a finales del periodo Cretácico, caracterizado por una estructura craneal que se asemeja a la de un pato, dado que cuenta con un pico similar al de este animal. Con un tamaño medio de casi 2 metros de altura y 9 metros de largo, en concreto este ejemplar de Brachylophosaurus canadensis, ha escondido hasta ahora un secreto que podría revelar interesante información sobre la evolución, nada menos que tejido orgánico propio sin fosilizar.

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En estos momentos, un equipo liderado por Tim Cleland, investigador postdoctoral de la University of Texas, está realizando una serie de pruebas con las proteínas encontradas en la muestra. Para ello, han conseguido con éxito la ardua tarea de separar el tejido a estudiar, de la estructura ósea fosilizada del hueso femoral de esta criatura. Pruebas como la espectrometría de masas, para el análisis de las proteínas y péptidos, y el estudio comparativo con huesos de gallinas y avestruces, pronto sacarán a la luz interesantes conclusiones desconocidas hasta ahora sobre la evolución.

“Parte de la importancia de esta investigación reside en descubrir cómo las proteínas han evolucionado en 80 millones de años” afirma Mary Schweitzer, coautora del artículo, “no solo nos revelará valiosa información sobre cómo los tejidos se preservan durante tanto tiempo, sino que también nos ayudan a comprender cómo aquellos animales se adaptaron para vivir en el ecosistema del que formaban parte”. Un hito en arqueológico que con toda seguridad reportará datos que ayudarán, entre otras cosas, a comprender aún mejor el comportamiento de las proteínas, moléculas fundamentales para la vida tal y como la conocemos.

Fuete: Live Science

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